Lorena Marengo
En el entorno empresarial hablamos constantemente de resultados, rendimiento, objetivos y eficiencia. Sin embargo, en demasiadas ocasiones evitamos la pregunta clave: ¿desde dónde están tomando decisiones las personas que lideran y sostienen las organizaciones? Este episodio del podcast nace precisamente de ahí. No desde la teoría, sino desde la experiencia real de lo que ocurre cuando las personas funcionan en piloto automático durante demasiado tiempo.
Como profesional me interesa especialmente observar los patrones que se repiten en empresa: profesionales competentes que se apagan, líderes que cargan con todo, equipos que cumplen pero no se implican y organizaciones que invierten en procesos sin atender a la base humana que los sostiene. Esta conversación con Lorena pone foco en ese punto ciego que muchas veces evita abordarse: el autoliderazgo como condición para el rendimiento sostenible.
A lo largo de la entrevista hablamos de trayectorias profesionales aparentemente “correctas”. Carreras bien construidas, decisiones lógicas, estabilidad… hasta que algo empieza a no encajar. Lorena comparte cómo, tras años de vida estructurada y previsible, aparece una señal interna que obliga a revisar el rumbo. No como ruptura impulsiva, sino como acto estratégico de responsabilidad personal. Una reflexión que conecta directamente con lo que viven muchos directivos y mandos intermedios cuando el rol ya no les representa, pero siguen sosteniéndolo por inercia.
Uno de los grandes aprendizajes de la conversación es claro: muchas organizaciones están llenas de personas que funcionan bien, pero no están bien. Y eso tiene un coste. En compromiso, en creatividad, en toma de decisiones y, a medio plazo, en resultados. El problema no suele ser de capacidad técnica, sino de falta de revisión interna: seguir haciendo más de lo mismo desde el mismo lugar mental y emocional esperando resultados distintos.
Entramos de lleno en el enfoque del coaching ontológico como marco de trabajo aplicable a la empresa. No como moda, sino como una forma de entender cómo se generan los comportamientos. Lorena explica con claridad las tres dimensiones que condicionan el desempeño: el lenguaje, las emociones y la acción. Lo que un líder se dice a sí mismo, cómo interpreta lo que ocurre y desde qué emoción decide, impacta directamente en cómo lidera, comunica y prioriza. Pretender cambiar resultados sin revisar estas capas es uno de los errores más habituales en los procesos de transformación organizacional.
La coherencia aparece como eje central de la conversación. Coherencia entre discurso y decisiones. Entre valores declarados y prácticas reales. Entre lo que se exige y lo que se permite. En empresa, la incoherencia se paga caro: erosiona la confianza, debilita el liderazgo y genera cinismo en los equipos. Y la confianza, como sabemos, no es un concepto blando; es un activo estratégico.
Otro punto especialmente relevante es el precio de la autenticidad mal gestionada. Ser uno mismo no es decirlo todo sin filtro ni romper estructuras de golpe. Eso suele ser el resultado de años de silencio acumulado. En la conversación hablamos de algo más operativo: aprender a poner límites, a salir del “sí” automático, a negociar expectativas y a gestionar la energía personal sin caer en la etiqueta de “conflictivo” ni en la del “hipercomprometido quemado”. Este equilibrio es clave para sostener carreras largas y equipos sanos.
Desde su experiencia acompañando organizaciones, Lorena pone sobre la mesa una realidad incómoda: muchas empresas hablan de personas, bienestar o salud mental, pero no lo integran en sus decisiones estructurales. Se comunica hacia fuera, pero no siempre se sostiene hacia dentro. El resultado es conocido: rotación elevada, pérdida de talento, falta de vinculación y costes ocultos que terminan afectando a la cuenta de resultados.
La conversación también aborda un aspecto crítico del liderazgo: el diálogo interno. Cómo se hablan los líderes cuando algo falla. La rapidez con la que aparecen etiquetas como “no se me da”, “no valgo para esto” o “yo soy así”. Desde una perspectiva psicológica y empresarial, esto es clave: el lenguaje condiciona la percepción, la percepción condiciona la decisión y la decisión condiciona el resultado. Cambiar el lenguaje no es semántica; es estrategia.
Otro tema que emerge con fuerza es la dificultad para pedir ayuda en contextos profesionales. Aún existe la creencia de que un líder debe poder con todo. En la conversación defendemos una idea clara: pedir ayuda a tiempo es una competencia directiva. Ya sea para tomar mejores decisiones, gestionar equipos en momentos de tensión o sostener procesos de cambio. No todo requiere procesos largos; a veces basta con tener el espacio adecuado para pensar mejor.
La entrevista se amplía hacia una reflexión más amplia sobre responsabilidad adulta, educación y tecnología, pero siempre con un hilo conductor empresarial: nada sustituye la presencia, la conversación real y la capacidad de escucha. Ni la inteligencia artificial, ni los procesos, ni los modelos pueden suplir la falta de consciencia en quienes toman decisiones.
No abordamos todos los temas, y esa es precisamente la intención. Este episodio deja preguntas abiertas. Preguntas que invitan a escuchar la conversación completa con atención. Porque el mensaje de fondo es claro: el liderazgo que funciona hoy no es el que controla más, sino el que se revisa mejor. Y eso tiene un impacto directo en el rendimiento, la cultura y la sostenibilidad de las organizaciones.
👉 Si lideras personas, si tomas decisiones que afectan a otros o si estás revisando cómo sostener mejor tu rol profesional, este episodio es una invitación a parar, escuchar y pensar con más profundidad. Los resultados no mejoran solo haciendo más, sino decidiendo mejor desde un lugar más consciente.
Hoy, con todos nosotros, Lorena Marengo.


