¿Hablamos?
Puedes escribirme para contratar una consultoría, invitarme a dar una charla, o simplemente para decirme que estoy equivocado en algo. Pasa más de lo que me gustaría admitir, y prefiero enterarme por ti que seguir repitiéndolo en el próximo artículo.
No hay bot esperándote al otro lado, ni una respuesta automática con emojis fingiendo cercanía. Tampoco te voy a pedir que agendes una «llamada de descubrimiento» antes de saber qué necesitas. Escribe lo que tengas que escribir, con el nivel de detalle que quieras, y ya vemos si tiene sentido seguir hablando.
Leo esto yo, normalmente entre reuniones que probablemente no necesitaban ser reuniones. Así que si tardo en contestar, no es indiferencia: es que alguien, en algún sitio, sigue creyendo que una transformación digital se arregla con más reuniones.