![]() Este fin de semana hemos celebrado los típicos eventos que ocurren cuando uno cumple un ciclo de unos trescientos sesenta y cinco días. De hecho, hemos celebrado dos de estos ciclos más dos santorales (que manda narices para un agnóstico). Como manda la tradición de los últimos tres años, lo hemos celebrado en la terracita que hay en casa. La cosa tiene truco, porque por esta terraza ha estado regentada por tres de los cuatro agraciados. Lo especial de esta ocasión era que teníamos dos mellizos de un mes, y claro, las cosas se complican un poco. Pero de todas maneras, optamos por hacerlo como se ha hecho habitualmente, pedir a Fernando unas ricas viandas. Anteriormente optábamos por ir a cenar a un restaurante, pero claro, multiplicas y al final te sale más económico hacer algo en casa. El caso es que llamé yo para hacer el pedido, y como siempre me liaba con las centollas (no me acordaba si eran por unidad o por kilo) y acababa con marisco para dar y vender, opté por lo drástico: marisco para 10 personas, presupuesto X. Dicho y hecho, en esta línea se pusieron a trabajar. Afortunadamente, apareció mi cuñada con una lista de peticiones de sugras varias, con lo que al final pasé el testigo de pedir a ella. El marisco, al final llegó como dios manda, a su hora y estupendamente preparado a exepción del pulpo, que le faltaban unos 10 minutos más de cocción. La cuñada se puso a preparar esa salsa exisita de tradición familiar. La salsa antes la hacía mi santa madre, pero la cuñi aprendió a hacerla y como le sale de narices y mi madre no está para muchos trotes, ahora le toca a ella comerse el marrón. El caso es que la salsa es lo que más me gusta de todo lo que comemos esa noche, y ciertamente algún día tengo que fijarme más en las proprciones. Como ya he dicho, esta noche tenía la novedad de mellizos, así que se organizó todo para comer en platos de plástico y vasos de plástico y todo de plastico. Sacamos el marisco en bandejas de papel de alúminio y todos a comer. Con la salvedad que los enanos se pusieron en plan soberanos y a mi se me cruzó un cable y dejé de comer. Es esta pequeña tontería mía que cuando me pongo nervioso se me quita el hambre. Se oyeron gracias y algún que otro "mejor, más para mí" de fondo cuando tomé la decisión, pero.... Con todos los nervios, al final nos olvidamos las nécoras en la nevera, así que cuando recogimos todo, nos encontramos con unos estupendos bichos preparados para ser devorados. Así que con esto, unas gambas de aquí, unas centollas de allá.. resulta que tengo para otra cenita. Por cierto, aquí una foto de los enanos (Manuel y Fiona): ![]() Trackback URL for this post:http://tatxe.org/trackback/3648
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Comentarios
Bon profit
Pues eso.....buen provecho y mientras comas...sonríe. Acuérdate del ..."pues mejor, más para mí" y cómete otra.
¿Sería posible foto de los nenes????
Sipe
la pongo en el post.
Saludos:
Tatxe
Oooohhh....
Qué moooonoooos!!!!
(lo siento, es la hormona).
Por cierto, que ahora me han venido ganas de percebiños. Ya me queda menos para írmelos a comer "in situ".
Felicidades por las celebraciones varias.
Estas hormonas....
Ya las he visto actuar en los abuelos, aunque creo que no es la misma.
Y de los percebiños, mira que son como pipas, vas comiendo y no te cansas nunca. Envidia que me das :)
Saludos:
Tatxe
Yo pecadora
Aishhh que envidia más mala!!!
Y glups que se me ha pasado felicitarte!!!
Juro que me flagelo y que te traeré alguna cosilla apetecible de Suiza que no sea chocolate.
POr cierto que tienes un mail.
Besotes
Tranqui...
La verdad es que el cumple fue un pelí liado, al igual que la celebración. El mail lo tengo, ahora lo tengo que contestar :)
Saludos:
Tatxe
Qué lindos, pero qué
Qué lindos, pero qué lindos!!!!
A que si?
Porque como no lo sean los devuelvo, que la garantía es de dos años :-D
Saludos:
Tatxe