![]() Este fin de semana ha sido un auténtico desmadre culinario. He ido al Barcelona Degusta. La verdad sea dicha es que me lo pasé bastante bien, y por el precio de las entradas, 15€, es algo recomendable si afortunadamente se repite el evento. Si vais a la web de esta gente, a parte de insultarles por hace la web en flash, se ve que es un intento de acercar la gastronomía a los rodríguez y marujos que hay en la ciudad. No es que esté enfocada a nivel público al cien por cien, ya que había zonas o productos para profesionales, pero la verdad es que la visita es más que interesante. Pero vayamos por partes, como decía Jack el destripador. Para ir a la feria esta, me busqué un aliado estratégico que compartiera mi frikismo gastronómico, además, a parte de esta buena alma de cántaro, también conseguí la afiliación de un grupo variopinto de seres humanos vivos (mi costilla y sus hermanos). La cosa curiosa es que al final, y no se bien como ha sido, con la costilla fui el sábado y con el bendito fui el domingo, pero para ahorrar repeticiones de procesos los contaré como si fuera uno mismo día y todos juntos. Nada más entrar y de hace la pertinente cola, nos dió un arrebato sajón y nos apuntamos a la primera cola que vimos. La cola esta es para que te dieran el libro de la Guía del Consumidor de la feria, donde estaban listados todos los expositores y de paso, también te daban una bolsa donde guardar la cantidad de papeles que seguro que iríamos cogiendo a lo largo del día. Una vez dentro nos hicimos un lío con el ticket Degusta que venía incluido en la entrada. No sabíamos si para picotear en los stands tenías que gastarlo o era para otra cosa, después de preguntar a un par de azafatos que pululaban por ahí nos aclararon el concepto. El ticket degusta era para áreas especiales de la feria donde te daban directamente de comer una selección de platos y viandas diferentes, y el picar de los stands dependía directamente de nuestra capacidad de gorrear y de aguantar los codazos. Con esta información vital en nuestras manos, comenzamos la aventura por la zona de El sur del sur. De entrada, uno se siente un poco raro al ir jamando de todo lo pilla y aunque pone caras de satisfacción (nunca fingidas, por supuesto), le sabe mal que esta gente vaya poniendo esas exquisiteces a nuestro alcance sin darnos el discurso. Pero esto que casi se cumplía en todas las paradas, llegó una, la de Pedro Ximenez (que bueno el jerez oiga vd) que al preguntarles sobre el proceso de elaboración, nos soltaron un discurso denso, largo y a la par interesante. Lo más curioso es que todos aguantamos como campeones el discurso, pero todos nos fuimos habiendo probado un mini-vaso, a excepción de la extranjera, que dijo que era de Londres y le dieron una botella enterita para ella sola. Las caras de envidia fue realmente considerable. Pero en todo caso, esta gente era bastante educada y atenta. La parte divertida, o como mínimo que me hizo más gracia, fue la zona teletienda. Había un lugar determinado donde se mostraban productos de teletienda como el zumomaker o el cleanquetecagas. Allí veías exhibiciones dignas de las cuatro de la madrugada de telecinco. Fue interesante constatar que el público de estos productos existe y es más, que los presentadores también, que no son hologramas. En resumen, la velada fue de lo más interesante y para acabar, apunto las cosas que más me interesaron de toda la visita. Productos que a mi me gustaron especialmente
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