MOMA, el timo de la estampita
Imagen de Tatxe

Mucho MOMA, mucho MOMA, eh, eh.. Mucho MOMA, mucho MOMA eh, eh.. Realmente ha sido el timo de la estampita, pero con diferencia, de este viaje a NY. A mí, de entrada, el ir a ver museos no es algo que me ponga contento en demasía, pero si para colmo de males, me lo ponen difícil, la cosa no puede provocarme un estado de ánimo más adverso.

Primero, teníamos que decidir que puto metro cogíamos para ir al MOMA, ya que los metros están diseñados no para llevarte a donde tú quieres, sino para llevarte a cualquier otro sitio. La primera boca de metro solo nos quería llevar hacia el otro lado, la segunda, también, y no fue hasta que encontramos una tercera que conseguimos acercarnos al MOMA.

Una vez ya habíamos llegado al museo, o donde en teoría ponen nuestros DOS mapas que está el museo, un guardia de estos de respetar la ley y el orden nos dice que el museo se ha trasladado a Queens y que tenemos que coger no sé qué para llegar (yo, en este punto, ya había desconectado del todo mis funciones cerebrales y me dedicaba repetir insistentemente la palabra „mierda“). Total, que nos vamos a buscar el bus para ir al MOMA, ya que al menos vemos el paisaje. Nuestro gozo en un pozo ya que cuando llegá el BUS y vamos a pagarle los cuatro dólares que costaban los tickets la conductora nos dice que no aceptan billetes. ¿Cómo es posible que no acepten billetes, sobretodo si se lo damos con el importe exacto? A la mierda, nos tenemos que bajar y plantearnos el buscar cambio, cosa difícil e imposible a la vez, o encontrar la boca de metro que nos lleva al puto museo (lo llamo ya puto porque ya hay una estrecha relación entre él y yo).

Por fin encontramos la boca de metro, pero la muy puta tampoco aceptaba billetes (era una especie de expendedor automático), pero todavía maś cachondo es que está lleno de pegatinas en plan „paga con tu VISA“ y la VISA no funcionaba... vamos, ni la VISA, ni la AMEX ni nada... Así que otra vez a la calle a buscar como chuchos lastimeros otra boca de metro donde poder entrar. Acabamos entrando por la Grand Central Station, que tenía una señora humana viva de colores que nos aceptó los dolares federales que le dimos y nos dio a cambio unos billetes de esos que te dejan meterte dentro de los trastos con ruedas que te llevan donde ellos quieren.

Al final, llegamos al MOMA. La entrada sólo costaba 12 dólares por barba, lo cual no es caro si tenemos en cuenta que se supone que el MOMA es la mayor colección de arte moderno del mundo mundial. Así que después de marcarnos unos apoquinoaks a la taquillera nos vamos para dentro... y tal como entramos nos vemos a nosotros saliendo. Increible, entrabas en el museo, dabas dos pasos y ya estabas fuera. Era un fantástico recorrido de dos pasos, la mejor colección del mundo se veía en dos putos pasos. Después nos enteramos que éste era un lugar provisional y que no tenían expuestas todas las obras de arte, mira tú que majos, pues ya que no tenéis expuestas todas las obras de arte y me hacéis dar una vuelta del cagarse y encima pagar 12 dólares, podríais darme una colleja para que pueda sentirme completamente gilipollas sin temor a estar sobreactuando ante la situación.

La parte positiva, por llamarlo de alguna manera, fue que como salimos a las tres del museo teníamos un poco de hambre y fuimos a un cutre-chiringuito a comer algo. Fantástico oiga. Elena tenía los pies destrozados gracias a la colaboración inesperada de un pedazo pisotón que le dí en una de sus ampollas preferidas, así que fui a pedir yo lo que queríamos de comer. El antro, porque no tenía otro nombre, sólo servía un tipo de comida, comida de mierda aunque presentada de diversas formas y colores para confudir al respetable. Yo escogí la comida de mierda denominada „pasta“, y realmente el nombre hacía honor al plato. La pasta era de esas de hacer sopa (al menos en España), estaba mal colada con lo que por el plato veías no líquido, sino lagos con sus peces y vida marina (algas incluidas), la salsa era curiosa, era una gran pelota de carne con tomate. Asumo que el tomate era tomate Solis por lo malo que era y la carne... bueno, en NY hay cantidad de carteles que ponen „Paco Pérez ha desparecido“, „Carlota Fernández, se busca“... con lo que se puede elaborar una rápida teoría, amén de que no ves un gato por toda la ciudad.... arfg.... todavía me dan arcadas. Pero bueno, uno que es así de estúpido, se lo comió y bueno, he probado bocatas de pan con pan más sabrosos que esos.

Menos mal que ya estamos en el hotel viendo la televisión y las tonterías que en ella llegan a dar y crucemos los dedos para que mañana sea un día mejor.

Trackback URL for this post:

http://tatxe.org/trackback/76
Tu puntuación:Nada
   

¿Quieres leer más?