Gestión del talento
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Con este libro, volvemos al redil de Funky Business y demás obras similares. Libros pensados por y para directivos de nivel medio o alto. Si no estás en este rango, muchas de las teorías que maneja este libro, puede que te suenen a cuento chino, o directamente, a que te están tomando el pelo.

Quién me manda a mí leer este tipo de libros, porque tiene narices las cosas con las que se preocupan ahora los directivos, o bien, que quieren hacernos creer que se preocupan. Es cómico que lo más importante para una empresa moderna sean las personas, pero no os creáis que son todas las personas -de todos es sabido que hay algunos seres que son más personas que otras-, y evidentemente las afectadas por la regulación de empleo no entran en esta descripcción.

A parte de la ironía de la cuestión, y partiendo de una base importante para todos que es cobrar un sueldo digno y que nos permita vivir sin tener que estar mirando el extracto de nuestras ya usadas VISAS, el libro tiene algunos puntos interesantes.

Sostiene la autora que, más allá de los motivos salariales, es importante generar expectativas positivas a los trabajadores -bueno, directivos-, saber comprenderles, mimarles, formarles y educarles -si ya decía yo que esto de ser directivo es un chollo-. A todo este conglomerado, lo llama sueldo emocional. Según las encuestas de las consultoras más importantes del mundo -los consultores, otros que van al reino-, los parámetros más valorados por los directivos para cambiar de empresa no son el sueldo, sino el ambiente laboral, posibilidad de formación, coaching, training y bizcoching -para que los pobrecitos no pasen hambre-.

Pilar Jericó afirma, como ya decían unos psicólogos alemanes un poco idos de la perola, también conocidos por los zumbados de la Gestalt, que el todo es algo más que la suma de las partes. Por ello es importante tener una red neural o de conocimiento donde todos puedan aportar su expertice, a fin de desarrollar un producto final competitivo, y poder ganarse al cliente, o el mercado o el sofá que está al lado del director general.

Quizás deberíamos preguntarnos por qué ha entrado esta deria de mimemos a nuestros trabajadores/directivos. La respuesta es bastante fácil y es porque ellos son los que realmente conocen a la empresa. Es obvio preguntar quién conoce mejor al cliente, porque seguro que quienes los conocen mejor son los del departamento de Atención al Cliente. Es más que probable que los que conocen los límites de producción son los operarios de la fábrica, y podríamos seguir con más ejemplos. Todo esto es importante porque la suma de todos los conocimientos de los trabajadores da una visión realmente precisa de la realidad, o si no, mucho más precisa de la que pueda tener un gerente aislado en un despacho rodeado de informes y gráficas. Es por ello que cobra importancia una red neural donde la información más que buscarse, fluya y sea una facilitadora -¿quién tiene ganas de estar 2 horas buzeando por los archivos de la empresa para encontrar un dato, o peor, para poder aportar un dato?-.
Para más inri, y por si alguien dudaba de estas bondades, el coste de formación de un empleado que tome decisiones, es alto en tiempo y en coste, por lo que el retenerlo se convierte en algo importante y prioritario -por ello lo de fomentar buen clima, buena formación, posibilidades de adaptación a su idiosincrasia, etc...-. Se ha acabado el chollo, o se está acabando el cuento que usaban los de Recursos Humanos cuando culpaban a los salarios la perdida de gente importante en su organización, ahora ya no hay excusas y hay que retener como sea al personal competente y despedir al incompetente -empezando por dirección general, que es por donde se ha de dar ejemplo-.

Resumiendo, el libro aporta ideas interesantes pero deberíamos recordarle a la autora, que no hay mejor teoría que un buen ejemplo. Algo que parece muy poco de moda hoy en día despues de los despidos masivos de Cisco, Alcatel, etc... Esperemos que los directivos de segunda generación se empapen de este New Age empresarial y comiencen a aplicar al resto de su equipo los mismos valores que desean para ellos.

Datos técnicos
Gestión del talento
Pilar Jericó
Editorial Prentice Hall

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