
Esta es la canción que me gusta

En esta vida que Dios nos ha dado, hay pequeños avances que los seres humanos agradecemos de forma insospechada. No estoy hablando de las lamparoscopias, de la tecnología láser o de los microimplantes de pelo para calvos. Estoy hablando directamente de esa maravilla que se llama lavavajillas. Este electrodoméstico nunca ha estado bien ponderado y junto a la secadora, siempre ha sido de los últimos en aparecer en el hogar.

Me he acabado hace poco este libro. Se supone que es una especie de libro sacro santo de la adolescencia juvenil en Estados Unidos. La verdad, si esta frase es cierta, uno no puede más que deprimirse ante esta situación. Como me da pereza resumir el argumento, la cosa es algo así:

Eso son muchos segundos. Pero imagínate que te los regalan y que puedes hacer lo que quieras con ellos y además cobrando puntualmente cada mes. Todas esas cosa que siempre has querido, leer, hacer deporte, ir al cine, estudiar, limpiarse las uñas, contarse los pelos de las piernas, quedar con amigas, ir a museos... en esta cantidad de segundos hay tiempo de sobras para realizar todos estos deseos. Pero como ya adivináis, es un regalo con ciertas condiciones: no puedes moverte de la cama, ni siquiera puedes hacerte la comida.

El himno del Liverpool es algo que siempre me ha gustado. Jamás creo haberlo escuchado, pero simplemente con el título, uno ya adivina algo que le hace sentir apego a esta afición y a este club. La idea de saber que nunca estás solo y que hay mucha gente detrás tuyo apoyándote, dándote fuerzas cuando crees desfallecer, es algo que inspira. Y ciertamente estos son momentos en los que uno agradece se lo canten.
Hace ya casi tres años empezó una aventura con mi pareja que ahora voy a desglosar en formato para ejecutivos.