
Portomarin - Palas del Rey
El despertador, como siempre, sonó a las 5:30 el muy cabrón. Cada día es más duro levantarse y se nota en las caras. Con ojeras, con dolores y demás circunstancias tiramos para el camino. A la Moni le duelen cada vez más los juanetes y Farruco y yo vamos tirando y buscando algún buen sitio para dormir.
El camino parece que nunca acaba, cada vez que preguntamos cuanto falta para Palas del Rey siempre nos dicen la misma distancia o que está más lejos que la vez anterior que preguntamos. Al final, con la rodilla pidiendo clemencia, llegamos al pueblo.

Barbadelo - Portomarin
Al despertarnos lo primero que notamos era que hacía un frío de narices. Era un frío húmedo que se te metía en los huesos, pero como con el tiempo no hay nada que hacer, nos pusimos las cremas, las vendas y toda la parafernalia y nos pusimos a andar. Tampoco esperamos al padre Ramón, el que explicaba historias entre whisky y whisky, porque nos estábamos congelando.

O Cebreiro - Tricastela
A pesar de dormir en un hostal dormí bastante mal. La cama era pequeña y la cama maldita tenía un tope al final, con lo que no podía estirarme y si lo hacía, me quedaban las rodillas suspendidas en el aire. Supongo que por eso hoy tengo un dolor de narices en esas partes.